top of page

TRANSITA EL AÑO - De forma consciente y práctica

Cerrar un año y abrir otro no es un acto simbólico ni mental. Es un proceso de percepción, integración y dirección interna. Cuando una persona sabe qué hacer pero también cómo hacerlo, el cambio deja de ser una intención abstracta y se vuelve una experiencia real.

A continuación encontrarás una guía clara y práctica para transitar este cambio de año con profundidad, presencia y acción alineada.


CERRAR CON ATENCIÓN, INTEGRACIÓN Y GRATITUD

Reconocer lo vivido

Revisa el año completo tal como fue, sin corregirlo ni evaluarlo. Reconocer implica permitir que la experiencia sea vista en su totalidad para que pueda integrarse. Recorre mentalmente los meses observando hechos, decisiones y cambios sin explicar ni justificar.

Ejercicio: escribe los doce meses del año y anota una frase objetiva por cada uno, sin adjetivos ni interpretaciones.


Aceptar lo que fue

Aceptar es dejar de resistir mental y emocionalmente lo que ya ocurrió. La resistencia mantiene la atención atrapada en el pasado, mientras que la aceptación permite que el cuerpo y la mente se relajen.

Ejercicio: elige una situación que aún te incomode, respira profundo durante dos minutos y repite internamente “esto ocurrió así y ya terminó”.


Honrar lo aprendido

Honrar lo aprendido es reconocer cómo cada experiencia amplió tu percepción o tu madurez, sin quedarte atrapada en la historia.

Ejercicio: escribe tres situaciones importantes del año y completa para cada una “gracias a esto ahora veo”.


Soltar lo que pesa

Soltar es liberar emociones, expectativas o narrativas que ya no necesitan sostenerse. No se fuerza, se permite.

Ejercicio: cierra los ojos, lleva la atención al cuerpo y nombra internamente aquello que eliges soltar mientras exhalas lentamente tres veces.


Agradecer con fuerza

El agradecimiento consciente amplía la percepción y cambia el estado interno desde el cual se vive.

Ejercicio: escribe cinco cosas que recibiste este año que hoy reconoces como fortalecedoras.



ABRIR EL NUEVO CICLO CON CALMA Y CLARIDAD

Abrir un nuevo ciclo no es repetir el pasado con más esfuerzo, sino crear una dirección clara desde donde actuar.


Visión clara

Define cómo quieres vivir el año que inicia, más allá de metas o resultados externos. La visión marca el rumbo interno.

Ejercicio: escribe un párrafo comenzando con “el próximo año elijo vivir desde”.


Intención consciente

La intención define desde qué energía se toman decisiones y se realizan acciones.

Ejercicio: elige una palabra que represente tu intención para el año y escríbela cada mañana durante siete días.


Dirección interna

La dirección interna alinea pensamientos, emociones y elecciones cotidianas con la visión.

Ejercicio: haz dos listas, una con lo que te acerca a tu visión y otra con lo que te aleja, y obsérvalas sin juzgar.


Acción alineada

La acción efectiva es concreta, posible y coherente con la visión. No es exceso, es constancia.

Ejercicio: define una acción simple que puedas repetir diariamente durante una semana.


Compromiso contigo

Sostener el proceso implica observarte con honestidad y ajustar sin castigarte.

Ejercicio: al final del día responde por escrito “¿hoy actué en coherencia con mi intención?”.

Cerrar un año y abrir otro no es un acto simbólico, es un proceso de integración y dirección consciente. Cuando lo vivido se reconoce y se acepta, deja de arrastrarse, y cuando lo que viene se mira con claridad e intención, la acción se vuelve más simple y coherente. Este cambio de ciclo no requiere perfección ni grandes decisiones, solo presencia, honestidad y prácticas que puedan sostenerse en la vida diaria. 💌 Entra a nuestra comunidad para más enseñanzas.






Comentarios


Tania Quintana © 2024. Todos los derechos de propiedad intelectual reservados.

bottom of page